Un intercruce entre la vida cotidiana, la fiesta y los medios en Tijuana, Mexico. A view of life and party and mass media in Tijuana, Mexico.

mayo 23, 2005

El ciudadano que inventó su (tercera) nación

El ciudadano que inventó su (tercera) nación

Fiamma Montezemolo y Lucía Sanromán*
Texto aparecido en la revista Replicante no. 3

El periodismo, la política, el dinero, la megalomanía, la imposición, la arrogancia, la inteligencia, la capacidad oratoria, el carisma, la manipulación, la habilidad, la seducción, la controversia, la dama, el nepotismo, el negocio, la intriga, el ruido, el chisme: éstos son varios de los atributos intercambiables entre El ciudadano Kane (el magnate William Randolph Hearst) de Orson Welles y el ciudadano de la Tercera Nación, Antonio Navalón.

La entrada en escena: del grito creativo a la descontextualización transatlántica
En abril de 2004 se inauguró la exposición Grito creativo, la primera de las actividades del programa Tijuana, la Tercera Nación. En el canal del Río Tijuana y a lo largo de dos kilómetros y medio del muro de metal que divide México de Estados Unidos aparecieron mantas impresas con reproducciones de obras plásticas y gráficas de una treintena de autores tijuanenses (fotógrafos, artistas, grafiteros, instaladores, performanceros y demás). Esos dos espacios tienen connotaciones simbólicas importantes para los habitantes de Tijuana. Varios de los participantes de esta primera exhibición no estaban enterados de que formaban parte de aquel programa.
En presencia del presidente Vicente Fox, el empresario representante en México del grupo español Prisa, Antonio Navalón, al inaugurar su programa en Tijuana con un presupuesto de más de un millón y medio de dólares —procedentes de fondos privados y públicos— declaró:

El cine estará presente en la Tercera Nación durante la segunda semana de junio;
la música, a través de ese concierto que intentamos sea por primera vez sobre la
frontera y visible simultáneamente desde México y Estados Unidos, y la
literatura y el pensamiento, con los que trataremos de recoger esa lección
diaria de lo que es Tijuana, para irla colocando en todos lados [Bitácora, 28 de
abril de 2004].

En septiembre se presentó la segunda actividad relevante: la proyección gratuita
y pública cerca del muro, en Playas de Tijuana, de la película Un día sin
mexicanos. Éste es otro espacio público cargado de simbolismo si se considera
que es aquí donde nace el muro que divide una y otra América, hundiendo sus
mallas en el océano Pacífico. Navalón declaró que “el otro lado no es
perceptible sin los mexicanos”. La gente interrumpió el discurso con
aplausos.

“La fortaleza espiritual, las ganas de vivir y las ganas de luchar de los
mexicanos pueden ayudar a superar el miedo que rige en esta época”, dijo, y
cosechó más aplausos. “Esta noche quiero imaginarme una noche sin muros, una
noche sin fronteras, y quiero imaginarme que nuestras ganas de vivir podrán
superar el miedo” [Heriberto Vizcarra, Frontera, 20 de septiembre de 2004].


El último y más reciente acto del programa (que parece responder a un plan quinquenal) se dio en España durante Arco, el mercado de arte de Madrid. Esta vez los artistas involucrados fueron más y la curaduría, se supone, más cuidadosa. La intención fue la de reproducir el muro tijuanense-sandieguino en el espacio madrileño. El lenguaje visual de este muro se expresaba con colores chillantes y palabras como “unidad”, “convergente”, “solidaria”. Palabras y colores creaban una continuidad narrativa al dar una lectura prescrita del muro, llegando casi a enmascarar el trabajo de los artistas bajo una capa de mercadotecnia de estilo post-MTV.

Con este nuevo evento la controversia acerca de la Tercera Nación sigue y agudiza el conflicto surgido entre la comunidad de artistas y en general entre varios “representantes” de la “representación” tijuanense desde el comienzo mismo del programa. Organizada inicialmente por el Departamento de Museografia del Centro Cultural de Tijuana (Cecut), la versión tijuanense Arco 05 formalizaba las labores de elección de artista y obras de dos curadores a cargo del proyecto: Norma Iglesias y Marco Granados. La curaduría —en particular en exhibiciones que giran alrededor de un eje geopolítico tan complejo como éste— es una actividad crítica y de análisis —se supone— que, constituida tanto de consideraciones artístico/históricas como de la investigación de condiciones sociopolíticas, permite una evaluación de las estructuras que entretejen el contexto. Aunque ambos curadores conocen bien su campo de investigación —Iglesias es una acreditada estudiosa especializada en asuntos fronterizos y Granados curó otra exhibición tijuanense para el Cecut (Larva)—, el marco curatorial pareció regirse por una excesiva asociación del proyecto con las posiciones del empresario representante del grupo Prisa.

El dinero en abundancia, los muchos posibles intereses, la falta de recursos1 y la necesidad de emerger no ayudan a aclarar si en verdad el principal objetivo de la Tercera Nación haya sido, como se afirma, subrayar los aspectos creativos y positivos de la vida fronteriza o un mero disfraz para otro tipo de intereses.

Mas allá de ciertas consideraciones críticas que podrían hacerse en torno al programa o al personaje de Navalón (que coinciden en la mayoría de los casos), y que de hecho ya se han dado, es posible que haya un serio problema en el corazón del programa mismo: el poder de la representación. Un poder que en este caso sigue pareciendo monológico y constructor de una imagen/identidad urbana en parte populista (convivencial-optimista), que es difícil de asumir como realmente representativa de una frontera conflictiva a pesar de todos los hibridismos y las reelaboraciones culturales “positivas” sin duda posibles. Un poder que se perfila doctrinario y esencialista al negar un diálogo y la contratación efectiva entre los artistas, los curadores, el creador del proyecto y el contexto.2 Un poder que es resultado de la facilidad de acceso económico que falta a la contraparte representada y que, en consecuencia, altera todo el contexto de tal representación.

Nombrar es crear

Ese espacio convivencial positivo de la frontera; esa tercera nación como garantía de respeto y de integración entre las dos naciones que lo han generado [A. Navalón, Nexos No. 326, febrero de 2005, p. 42].

No quiero dar una imagen bella de Tijuana, quiero darle una imagen real [A. Navalón, Bitácora, 28 de abril de 2004].

En la época poscolonial sabemos que cualquier representación es parcial. Con el lenguaje (cualquier lenguaje: gráfico, visual, sonoro) no se refleja el mundo, se construye. Se trata de una construcción que se da en y por medio del lenguaje. Michel Foucault y Edward Said han explicado bien el carácter publico/social implícito en cualquier sistema representacional. La representación es construcción de significados: las propiedades conferidas al mundo material no son inherentes sino que resultan de una abstracción simbólica derivada de ciertos acuerdos sociales. Como dice Said, la representación del Oriente no es el Oriente. Orientes hay muchos, pero a aquel se le conoce como el “Oriente Occidental” porque históricamente el poder representacional de esta parte del hemisferio ha dominado sobre otras.

La representación monológica del Occidente es la mayoría de las veces una construcción de poder ficticia, no “contratada’ con los representantes de los variados “otros mundos” internos o externos al así llamado Primer Mundo. Occidente insiste en disfrazar la interpretación con la realidad, la objetivación con el objeto y en no tomar seriamente en cuenta el concepto de autorrepresentación y diferencia. El proyecto de la Tercera Nación parece enmarcar el espacio fronterizo en un cuadro que deja afuera todo lo que no coincide con su representación creativo/híbrido/positiva de tal espacio y, para legitimar una operación conceptual/política preconcebida, se apoya a representantes “internos” de ese mismo espacio. O sea, deja aparentemente abierto el diálogo con ciertos artistas, intelectuales, pero lo hace para reafirmar su representación monológica última. La representación del contexto (la Tijuana de la Tercera Nación) construye el contexto mismo (Tijuana).

Ciertos conflictos, pacificaciones, selecciones cuestionables de las obras, alternancia, manipulación de algunos discursos, han parecido ser más una movida para afirmar un poder unívoco que para distribuir verdaderamente ese poder en una contratación equilibrada entre partes diferentes. Parece más una autolegitimación a través de la cultura y de sus representantes locales que un trato desinteresado de esa cultura y con esos representantes. Parece más una afirmación de intereses político-económicos que se adentran en el mundo latinoamericano-estadounidense por medio de lo cultural-light.3

Hablar de una Tercera Nación, de un espacio “modelo de convivencia” (Nexos no. 326, p. 41) significa crear a través del nombramiento un espacio que en muchos casos no se autodefiniría como tal. Más allá de los deseos reales de algunos, de ciertos oportunismos y de los optimismos de otros, aquí esta Tercera Nación parece tener poco que ver con un tercer espacio resultado del equilibrio sintético positivo entre otros dos. Hay muchas yuxtaposiciones/reinterpretaciones culturales, sobre todo en Tijuana, pero ésas no pueden confundirse todavía con el claro y fuerte desequilibrio económico entre una América y la otra. Y tampoco sería recomendable dejar afuera toda la parte cultural que subraya la conflictualidad presente en cualquier cultura.

El concepto de nación que históricamente se ha afirmado como búsqueda de homogeneidad interna contra una heterogeneidad enriquecedora no se acompaña al concepto de “tercer espacio” a la Homi Bhabha [The Location of Culture, 1994]. Homogeneidad e hibridismo, acoplados así, hacen ruido.

Al mismo tiempo, el otro subtítulo del programa de la Tercera Nación, Grito creativo, parece referirse a una supuesta fuerza instintiva de un Tercer Mundo en oposición a un Primero que tiene la contraparte económica. Un mundo creativo y audaz opuesto a otro pobre en fantasía pero no en riqueza. Una estetización de la pobreza creativa: “La frontera es una máquina de sueños donde habita la creatividad” (unomásuno, febrero de 2005). Un exotismo. Es el mito rousseauiano del “buen salvaje” que no tiene nada sino su inventiva positiva. De la negativa (52 asesinatos entre el 1 de enero y el 10 de febrero de 2005, Frontera, 10 de febrero de 2005) se habla menos porque resquebrajaría el cuadro, daría voz a ciertas contradicciones y conflictos que se prefiere callar (¿para asegurar los futuros inversionistas?).

Así, la mera existencia de una escena artística tijuanense es interpretada dentro del esquema neoliberal como evidencia de una creatividad vigorosa gestionada bajo una triunfal y benéfica globalización. El discurso neoliberal y autolegitimizador sólo permite la armonía.

De esa manera, Navalón puede afirmar que “Tijuana, la Tercera Nación, es una inmersión dentro de las claves de la supervivencia de la gente de la frontera para hacer una reflexión que va mucho más allá del fracaso del cemento, los alambres o los policías” [Catálogo de México, Arco 2005], y también que

la frontera plantea la oportunidad para recuperar la confianza histórica en una sociedad libre y abierta. [...] La viabilidad de América del Norte como sistema de valores fundados en la tolerancia, la inclusión y la coexistencia de la diversidad a partir de personas libres, iguales pero con identidades diferenciadas, se deposita en la frontera, más que en ninguna otra parte [Nexos no. 326, p. 40].

Después del colonialismo es difícil seguir representando a cualquier “otro” sin que este “otro” reaccione de alguna forma. Ciertas protestas y decepciones frente al proyecto de la Tercera Nación resultan “ingratas” a quien hizo demasiadas promesas a ciertos “nativos”, pero esos “nativos” ya no forman parte de las lejanas tribus tan amadas por ciertos antropólogos, misioneros, inversionistas del periodo colonial que —en las colonias o en la metrópoli— construían sus fortunas intelectuales, religiosas o económicas. En tiempos del glocalismo cualquier descontextualización (como la del muro fronterizo en Madrid) conlleva muchas problemáticas. Todos somos indígenas de algún lugar y todos estamos en el juego de las representaciones. La Tercera Nación asume el poder de representar a una Tijuana-espacio de la convivencia, pero otra parte de esa Tijuana tiene el poder de reafirmarse autorrepresentándose con narrativas diferentes.4

La lógica nuer y el choque de civilizaciones: lo que une es el enemigo común


En el tema de la seguridad y la identidad adquieren especial importancia las características de la crisis actual. Ahora no enfrentamos modelos de desarrollo político-económico basados en marxismo vs. capitalismo; ahora estamos ante una guerra total de civilizaciones en la que deben ser más importantes los elementos que unen a las civilizaciones, iguales o parecidas, que los miedos culturales y legales que nos separan. En este sentido tiene mucho más valor el hecho de la pertenencia de México y otros países emisores de emigrantes a la civilización occidental, que el intento de separar y afrentar por miedos abstractos a los miembros de las mismas comunidades. Los enemigos comunes de la frontera de México y Estados Unidos son todos aquellos que desde el fundamentalismo religioso, a partir de una asumida anarquía social del espacio fronterizo, pretenden atacar los métodos y valores de vida que son comunes a las sociedades libres y democráticas” [Nexos no. 326, p. 44].

El enemigo se construye a partir de categorizaciones político-étnicas y religiosas que son fácilmente manipulables —choque de civilizaciones— en un momento de alarma terrorista estadounidense por el sentimiento de inseguridad difundido. Naturalmente, es la civilización de pertenencia del fundador de la Tercera Nación que coincide con el concepto de sociedad libre y demócrata. Said tenía razón: construir al otro es funcional para construirse a uno mismo. Así se articula la lógica dual. Hay una necesidad de clasificación que acompaña a una inevitable idea de pureza: para clasificar hay que distinguir, para distinguir hay que buscar claras diferencias originarias que se pueden fundar a través de la religión, de la etnicidad, de la clase, según las circunstancias.

La posibilidad de un tercer espacio híbrido parece aplicarse nomás en el contexto de la “misma” civilización occidental excluyendo cualquier posible confusión con otras: con los “otros” de las otras civilizaciones, de la única “otra”, mejor dicho.
La lógica de la cultura nuer en Sudán estudiada por el antropólogo Evans-Pritchard [Una anarquía ordenada, 1940] era más refinada: creaba alianzas y oposiciones contextuales y transitorias, mientras que aquí se crea una alianza-oposición tomando en cuenta una cuestionable escisión única entre dos civilizaciones que recrean la antigua lógica del muro de Berlín.

Así concluye el ensayo de Navalón sobre la Tercera Nación en la revista Nexos de enero pasado:

Los próximos diez años son el tiempo que queda para convertir a México no
solamente en un socio comercial, no en una relación económico-financiera
intensa, sino en el país integrado a América del Norte, que tenga intereses
comunes con Estados Unidos, enemigos comunes e igualdades económicas y sociales
comunes.
Estamos otra vez al oeste de Berlín.

* Fiamma Montezemolo, doctorado en Antropología cultural, vive y trabaja entre Tijuana-San Diego. Es investigadora del Departamento de Estudios Culturales del Colegio de la Frontera Norte de Tijuana. Lucía Sanromán también vive y trabaja entre San Diego y Tijuana y es asistente en proyectos de arte contemporáneo del Museo de Arte de San Diego. Es maestra en Historia del arte contemporánea por la University of Victoria, Columbia Británica, Canadá.

Notas
1 “A pesar de contar con una de las tasas de desempleo más bajas [...] tiene índices de pobreza patrimonial que se reflejan en la falta de servicios y de la seguridad de contar con una vivienda en más de 20 mil hogares en la ciudad. Un estudio elaborado por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) establece que en Tijuana 18% de los hogares están en situación de pobreza en cualquiera de sus tipos, que son alimentaria, patrimonial y de capacidades, refiriéndose a la falta de sustento alimenticio, a la posibilidad de hacerse de un patrimonio y a la falta de oportunidades de servicios” (Agustín Pérez Aguilar, Frontera, 19 de octubre de 2004).
2 Ingrid Hernández, fotógrafa invitada a participar en Arco 05, cuenta en un artículo las muchas fallas de comunicación y desencuentros que se dieron entre curadores, artistas y Navalón.
3 En referencia al hecho de que Navalón es representante del grupo Prisa en México, el analista político Ramón Cota Meza dice: “El objetivo de la alianza Prisa-Televisa es controlar el mercado de medios de comunicación hispanos en Estados Unidos. [...] Este es el contexto de la Tercera Nación de Prisa, Navalón y Televisa. Es una empresa estrictamente comercial vestida de cultural. El proyecto fue inaugurado por Fox en Tijuana hace un año. Navalón declara que no tiene objetivos políticos, pero ambiciona extenderlo a una franja de 300 kilómetros al norte y sur de toda la línea fronteriza. Está reclutando artistas, intelectuales y políticos para generar consenso” (El Universal, marzo de 2005).
4 Omar Pimienta, artista incluido en Grito creativo, reproduce en el semanario Bitácora parte de una entrevista que le realizaron a propósito de la Tercera Nación: “¿Qué piensas que el muro representa? —Pues puro belicismo, esas mismas láminas eran pistas de aterrizaje del ejército gringo, ¿qué quieres? El muro llegó ya cargadito, ya bélico. —¿Crees que la negativa imagen de Tijuana pueda cambiar? —No, la verdad no creo que cambie, sería feo y aburrido si lo hace. Tijuana fue creada con lana gringa y para satisfacer sus necesidades. No creo que cambie hasta que las necesidades de los que traen la lana cambien. Además para mí como tijuanense sería como renegar de una mamá adúltera” (17 de noviembre de 2004). Según el artista, en este punto de la entrevista alguien de la Tercera Nación intervino para bloquear la representación de esta Tijuana tan poco armónica. Por otro lado, la imagen expuesta de Iván Díaz Robledo en Madrid fue censurada debido a que mostraba a alguien inyectándose droga y a que por ahí pasarían los reyes de España.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Siempre he pensado que toda la península de Baja California debe tener cuidado de no achilangarse o bananearse si bien en el norte son una joya pero esta latente la podrición por la emigración anti norteamericana y pro otros lares.

Ustedes son mas compatibles con los Californianos, todo se lo toman light sin ir a los extremos.

Hay una pagina independentista de California y creo que no estaría mal que vieran a la vieja California, total conviene mas ser parte de un estado progresista, "ecologista", multicultural (sin odios), con cultura, en fin no acabaría en describir todo lo que California es y ha dado al mundo sin omitir que estaría entre los 10 mas grandes del mundo a un país que dividió la región, ha mantenido en la pobreza y que la jodera como sea posible...ecológicamente México jodera ese lugar mas a que si perteneciera a manos de Californianos.

Pero bueno loco si los EUA dejan ir a ese estado que es el corazón de la nación

7:54 p.m.

 

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